Cuando analizamos una gran jugada en una mesa de poker, esa gran jugada significa que, quien la hizo, previamente recolectó una gran cantidad de información que le permitió tomar la decisión apropiada. Esa información es, básicamente, la siguiente: los tells, la cartas comunitarias, su propia mano, los patrones de apuestas de sus oponentes, el estado emocional de sus rivales, su propia imagen en la mesa.
Para ser buen jugador de poker e imprescindible ser un buen observador y tener mucha memoria o buenos registros. Ahora bien: de toda esa información, sólo una parte está a nuestra disposición cuando jugamos poker online. Esto significa que, probablemente, necesitemos ser más habilidosos, en algunos aspectos, cuando jugamos poker online que cuando jugamos poker en vivo. Pero en otros, el juego online nos simplifica la vida.
El único tell de que disponemos online es el tiempo que se toma un rival para hacer su apuesta. No mucho, si lo comparamos con la cantidad de signos visuales y auditivos que recibimos en una mesa real. Con respecto al estado emocional de nuestros rivales, podemos deducir algo en el caso de que un jugador discuta con otro, o cometa un error grosero, pero nada comparable a lo que podamos captar en vivo. Por lo demás, la imagen que tiene de nosotros el resto de los jugadores, no podemos hacer gran cosa jugando online, exceptuando el modo de hacer nuestras apuestas.
En el caso de las cartas comunitarias, están claras en ambos casos, lo mismo que nuestra mano. Y con respecto a los patrones de apuestas de nuestros oponentes, con los software para recolección de información tenemos una base de datos impresionante y que no podemos obviar jamás. En ese sentido, el juego online es de mayor ayuda.
Distintos estilos para un juego que, en en cualquiera de sus modalidades, requiere de habilidad, paciencia y mucha práctica. Lo demás, es cuestión de gustos.

