En el poker se denomina “rocas” a los jugadores muy conservadores, que juegan pocas manos y son, en general, predecibles.
Las ganancias que obtenemos en el poker provienen de ganar en forma consistente dinero de nuestros oponentes. De cada bote que se juega, una parte queda para la casa y el resto se reparte entre los ganadores. Los jugadores consistentemente ganadores se dividen, en general, en 3 categorías: los que ganan porque tienen mucha suerte siempre, los jugadores sólidos, creativos e inteligentes, y las rocas.
Obviamente, no todas las rocas son ganadores, porque ser una roca no significa ser un jugador sólido en el sentido que habitualmente damos a este término en el poker. Por lo general, se trata de jugadores rígidos, poco creativos, predecibles, contra los que es muy fácil jugar, y no son una amenaza para los jugadores verdaderamente sólidos. Su juego tan rígido los torna vulnerables.
Estos jugadores no suelen jugar en mesas de apuestas altas, sino que obtienen su beneficio de las mesas en las que no hay costo por sentarse durante horas y jugar pocas manos. Para arriesgarse necesitan tener una muy buena mano y estar rodeados por jugadores más débiles que ellos mismos. Simplificando el concepto, se sientan y esperan que el dinero llegue.
El jugador de poker sólido es el que saca ventaja de las debilidades de los rivales y de los errores que cometen tan frecuentemente, por sí mismos u obligados por los jugadores inteligentes. El jugador sólido no espera que el dinero llegue, va por él buscando las situaciones en las que puede obtener ventaja.
Si queremos mejorar nuestro juego, deberíamos observar el estilo de juego de todos los jugadores en diferentes mesas. O leer libros escritos por expertos que expliquen su forma de jugar. Encontraremos modelos a seguir y descartaremos aquellos que no sirven para hacer dinero. Pero, seguramente, las rocas no nos servirán de inspiración.

