Recibir un par como mano inicial es bueno. Se siente bien mirar las cartas y ver que son iguales. Sin embargo, así como un par puede ser salvador, también puede ser difícil de jugar. Para calcular nuestras probabilidades, debemos calcular primero las outs. En un cálculo rápido, y habiendo pocos jugadores en la mesa, nuestras outs son del 2%. Si después del turn tenemos 10 outs, tendremos un 20% de probabilidades de conseguir la carta que necesitamos en el river.
Ahora, supongamos que tenemos par de 7s. Sabemos que sólo 7 manos pueden vencernos, por lo que estamos en una buena posición y posiblemente tengamos la mejor mano de la mesa. El flop trae A-K-8, y esto no es bueno (A y K juntos nunca es bueno). Es probable que aguien forme par de As o par de Ks, o incluso par de 8s. En ese caso, nuestras probabilidades de ganar descienden al 8%. Si no hubiérmos tenido un par, nuestras probabilidades de hacer un par en el flop hubieran sido del 40% y de conseguirlo en la última calle del 65%.
Las probabilidades están en contra si tenemos un par bajo contra dos overcards, ya que sólo tenemos un 20% de convertir el par en set. Por supuesto, la situación cambia cuanto más alto sea el par, pero tampoco es una garantía: K-K pierde con A-A. Entonces, recibir un par inicial puede no ser la mejor de las noticias. Para saber si podemos alegrarnos o no, deberemos esperar el flop y entonces, sí, calcular nuestras probabilidades.

