El Texas Holdem puede ser muy frustrante para los jugadores principiantes. Por lo general, perderemos las primeras partidas que juguemos, cometeremos grandes errores, y sentiremos que ese juego no es para nosotros. No hay que desesperar: así es como se siente el 95% de los jugadores que recién comienzan. Son realmente unas pocas reglas básicas las que harán la diferencia y notaremos de inmediato cómo mejora nuestro juego. El primer paso es reconocer dónde cometemos los errores y seguir las reglas para esas situaciones. Jugar poker ABC es lo indicado hasta que logremos tomar confianza.
Uno de los consejos más habituales, y nunca está de más repetirlo, es que debemos jugar pocas manos. En Texas Hold’em hay 169 combinaciones diferentes de manos iniciales con las que podemos llegar a lidiar. De esas 169, sólo 5 son las consideradas Premium: AA, KK, QQ, AK del mismo palo, y JJ. Sin importar la posición en que nos encontremos, siempre debemos jugar esas manos si nadie hace una subida delante de nosotros. Si alguien sube antes de nuestra posición, sólo es conveniente jugar con AA y KK. Esto significa que abandonaremos con aproximadamente el 80% de las manos que recibiremos. Las manos que juguemos, y cómo las juguemos, variarán dependiendo de la mesa (la situación) en la que estemos. Pero, en suma, son muy pocas las manos que se pueden considerar verdaderamente “jugables”.
En una mesa donde nadie ha subido ni apostado delante de nosotros, podemos jugar casi cualquier mano de un valor aceptable. Una vez que alguien ha subido antes de nuestro turno, reduciremos el rango de manos jugables a las Premium y evitaremos cualquier jugada en la que podamos meternos en problemas. Por ejemlo, si hay una subida anterior, nunca deberíamos arriesgarnos con manos como KQ, porque hay 5 manos que nos superan: AA, KK, QQ, AK, y AQ.
A medida que dominemos el juego, podemos ir agregando manos a nuestra lista de jugables. Para eso necesitamos práctica y experiencia. Mientras tanto, mantengamos las cosas simples y acotadas a lo que podemos manejar con comodidad.

